Llego tarde a la lectura de esta pequeña obra maestra escrita en 1958. El título hace referencia al tempo musical que está marcado en la sonatina de Diabell que toca, en su clase de música, el hijo de Anne Desbaredes. Mientras espera que la clase de música termine, Anne presencia un crimen en un café del puerto. A partir de ese hecho, su vida será otra. Todos los días irá al café e intentará dilucidar lo que ocurrió interrogando constantemente a un hombre llamado Chauvin.
En realidad, Anne no está tratando de investigar el asesinato sino su propia vida. Duras, con el estilo de la nouveau roman, sin despegarse de la figura de Anne y del ambiente gris en el que se desarrolla la trama, penetra en la soledad, las emociones contenidas, los deseos de una mujer. Muy breve y lírica novela pero fundamental y de imprescindible lectura.